Las aves son el primero de los dos grupos de animales capaces de mantener cosntante la temperatura en el interior de su cuerpo (homeotermos). Su carácter más diferenciador externamente es la capacidad de vuelo, que condiciona toda su anatomía y fisonomía. Sólo algunas especies han perdido de manera secundaria esta habilidad. La clase aves, es entre los vertebrados terrestres, la más numerosa, pues se conocen unas 9.000 especies vivientes, agrupadas en 43 familias y 25 órdenes.

  Gracias a su capacidad para el vuelo puede decirse que las aves como tales son prácticamente cosmopolitas. Estos animales presentan ya un grado elevado de psiquismo, con capacidad de aprendizaje. Entre sus muchas actividades cabe destacar las de migración, cortejo y cría. Muchas especies son sociales y forman grandes bandadas, especialmente durante la época de migración (por ej., las anátidas), si bien no presentan las características de jerarquización que se encuentran entre los mamíferos.

El impulso migrador se desencadena por una serie de reacciones bioquímicas sujetas a la influencia del llamado “reloj interno” y su función es que los animales encuentren las condiciones óptimas para su supervivencia. Algunas especies como el charrán ártico es capaz de recorrer al año miles de kilómetros entre su residencia estival y los cuarteles de invernada. El instinto territorial está muy desarrollado entre muchas especies, y para delimitar sus fronteras recurren sobre todo al canto, como sucede con los pájaros, y al plumaje vistoso. Otras como las rapaces, realizan vuelos de vigilancia por su territorio y expulsan a cualquier intruso. Este instinto suele ir ligado al reproductor.

La época de reproducción provoca muchos cambios en la conducta de las aves. Hay especies que realizan vuelos de ostentación (rapaces), otros exhiben el plumaje (pavos reales), cantan (urogallos, ruiseñores), etc. Tras la construcción del nido, generalizado en todas las aves, y la puesta, comienza la incubación de los huevos y la cría de los polluelos. Las aves presentan varios caracteres (ventana anteorbitaria, mandíbula con varios huesos, un solo cóndilo o articulación occipital) compartidos con algunos reptiles (dinosaurios y cocodrilos), con los cuales constituyen los arcosaurios.

 La característica principal que las distingue es la presencia de plumas. Se trata de estructuras formadas por queratina (proteína estructural) homólogas de las escamas de los reptiles pero más complejas. Están constituidas por un eje (caquis) del que parten sucesivas ramificaciones (barbas y bárbulas), que se unen finamente entre sí por medios de ganchos (barbicelos).

 

 Las plumas, al igual que los pelos de los mamíferos, son de origen dérmico y se renuevan con regularidad (la muda). Su función principal es doble: por un lado aislar el cuerpo del animal y contribuir así al mantenimiento de la temperatura corporal constante y por otro facilitar el vuelo. Otra función secundaria es la diferenciación sexual y actuar como reclamo. El conjunto es una estructura liviana pero resistente que mantiene una cámara de aire cerca del cuerpo del animal.

 El excepcional estado de conservación del mejor fósil conocido, el Arhaeopteryx del Jurásico tardío, permite apreciar perfectamente la presencia de plumas hace 150 millones de años, pero algunas características esqueléticas (dientes, dedos anteriores, vértebras poco fusionadas, cola larga)son todavía reptilianas. Restos fósiles posteriores indican que en el Cretácico (hace entre 70 y 130 millones de años), se produja la primera diversificación de aves con dientes, las cuales desaparecieron junto con los dinosaurios dejando paso a la segunda radiación adaptativa que originó las aves actuales.   

 El esqueleto de las aves está condicionado por su adaptación al vuelo, pero también por su bipedismo, compartido por muchos dinosaurios. Una característica importante es que sus huesos son muy ligeros gracias a la presencia en su interior de numerosas cavidades huecas, llenas de aire, que además se prolongan en los sacos aéreos, con lo que contribuyen a la respiración.

 El esternón adquiere un gran tamaño y se convierte en un hueso aplanado llamado quilla sobre el que se insertan los músculos del vuelo. La columna vertebral es en general rígida y sólo el cuello goza de una gran libertad de movimientos. Las extremidades anteriores están transformadas en alas y las posteriores disponen de cuatro dedos o menos. Las mandíbulas carecen de dientes y tienen un pico córneo.

  El tubo digestivo presenta como característica diferenciadora el buche, que es un receptáculo de reserva situado a continuación del esófago, que permite la acumulación de alimento y es de gran tamaño en aves que comen peces, y la molleja, porción musculosa del estómago que tiene paredes córneas y que en muchas especies, sobre todo en las granívoras, lleva piedrecillas que el animal ingiere para facilitar así la trituración de las semillas duras.

 El régimen alimenticio es muy variado según la especie, y en algunos casos, según al época del año. Existen especies que se alimentan de frutos, néctar, semillas y granos, peces, insectos, carroña, filtradoras de fango, etc.. Cada una de ellas presenta una estructura de pico adaptada a tal fin. En general las aves consumen materiales muy energéticos, pues debido al vuelo tienen un elevado metabolismo. A ello se debe el hecho de que existan pocas especies que consuman hojas y en cambio predominen las de régimen carnívoro.

 

 Salvo algunas especies como ñandúes, avestruces o pingüinos, que han perdido esta capacidad, la mayoría de las aves son buenas voladoras e incluso algunas alcanzan las velocidades más altas del reino animal (por ej. halcones). El vuelo de las especies terrestres (por ej. gallináceas) es pesado y corto, las rapaces tienen alas muy desarrolladas que les permiten un vuelo muy preciso y veloz.

 Otras especies, como los buitres o los albatros, presentan una gran superficie de sustentación y aprovechan y aprovechan las corrientes ascendentes de aire para planear, con lo que ahorran energía. El vuelo batido, sin embargo, requiere un gran esfuerzo y obliga a que el animal consuma gran cantidad de alimento.

 La morfología alar varía según el tipo de vuelo, que puede ser batido o planeado. Son elípticas las alas de las especies forestales con gran maniobrabilidad (azor); cortas y apuntadas las más veloces (halcón); largas y estrechas las de las planeadoras con poco viento (albatros), y anchas y rectangulares en las que aprovechas las corrientes térmicas (buitres). Las de gran tamaño (avestruz, emú) presentan analogías con los mamíferos corredores. Casi 400 especies nadan habitualmente. Las adaptaciones a la natación incluyen plumajes impermeables, membranas interdigitales y, en las formas buceadoras, reducción de los sacos aéreos y refuerzo de la caja torácica.

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